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El penetrante aroma herbáceo y fresco de las tomateras cautiva instantáneamente. Y se aprecia nada más entrar en el cultivo de Antonio Visiedo, quien a sus 72 años lleva desde los 16 como horticultor. Su padre y su abuelo sembraban patatas desde los años cuarenta del siglo pasado en Almería. “Me acuerdo que, de pequeño, la patata era predominante en la Huerta y la Vega, que coincide con los inicios de la cooperativa. En los años 80 comenzamos con el tomate de ensalada y el Daniela, ya que a finales de los 70 se popularizó su cultivo”. Su hijo y él son socios de la cooperativa de Almería, CASI, y en sus siete hectáreas repartidas en distintas fincas, el tomate de cóctel Bacco es el rey, dado que cada cooperativista tiene su especialización.
Corazón de buey, que es todo pulpa de piel fina y buen tamaño; cherry atigrado, cherry pera o rojo intenso, colgando en racimos que llaman a tomarlos como uvas, con un dulzor muy apreciado; rosa asurcado, carnoso y apetecible, con aspecto rústico; el Adora, cultivado en Cabo de Gata, con un sabor tan auténtico y el Raf, un escándalo de tomate. “Mi Raf preferido es tirando a pequeño y muy asurado”, nos dice un operario en pleno trasiego de cajas. Estas son algunas de las variedades que se rifan tanto en España como en el extranjero, sobre todo en Alemania, Polonia y Suecia, donde son muy valorados.
Con cerca de 1.800 socios y más de 80 años de vida, Cooperativa Agrícola San Isidro es la principal exportadora de tomates de Europa. Entrar en sus instalaciones es adentrarse en el paraíso, con más de 25 variedades de un rojo intenso que apetece probar sin descanso. Aquí llega a diario la recolección de los cooperativistas, y en la nave se ocupan de clasificarlos para la subasta. Las estrellas con el Raf y el Adora, pero cada uno tiene su punto diferenciador y un uso en función del sabor. Pasear entre las cajas repletas te hace sentir como Hansel y Gretel ante la casita de chocolate.
Un buen tomate no necesita ningún aderezo para hacerte gozar; su cultivo, sin embargo, tiene sus trucos. Aquí el dulzor se mide por grados Brix: entre 5 y 12, son óptimos para consumir, pero cuanto mayor sea el grado, mejor. Para lograr un sabor equilibrado lo ideal es la combinación armónica con salinidad, acidez y un punto crujiente al morder. Que es lo que convierte al Raf en la joya de la corona. Este tomate de temporada languidece en verano y deja paso a los tomates de la sierra de Almería, donde las temperaturas no son tan duras. “Las condiciones ideales de temperatura son por la noche, entre 12 y 15 grados, y por el día entre 25 y 27 grados de temperatura exterior”, dice Visedo.
Bajo los invernaderos que tapizan la provincia, el termómetro sube fácilmente a los 50º en verano y hay que aprovechar para solarizar y descansar el suelo enarenado, que es de arena, materia orgánica y tierra local, y en agosto se vuelve a plantar y a polinizar con abejorros. Se suelta también a un chinche depredador, que se conoce como ‘Nesi’ (Nesidiocoris tenuis), porque es la opción más eficaz para el control biológico de plagas y ha sido un éxito desde que se emplea, pues reduce el uso de fitosanitarios. Las plantas están entutoradas y alcanzan los 8 metros fácilmente. Para que no crezcan sin control, los agricultores permiten que los tallos se vayan enrollando sobre la tierra, favoreciendo que la parte superior siga recibiendo luz y nutrientes. Así, siempre verás los tentadores frutos a medio madurar asomando entre las hojas. Un bocado para recordar.
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